En estas imágenes intento dar contexto a lo que se vive en una noche de astrofotografía. No hace falta mirar hacia arriba para maravillarte, si bajas un poco el ángulo de visión te das cuenta de que todo el paisaje que te rodea es un nuevo regalo que se desenvuelve al caer el Sol.
Estas fotografías están tomadas en los Alpes Occidentales desde la vertiente italiana. Al estar capturadas desde refugios de montaña y desde zonas accesibles únicamente a pie tras una buena ruta, están tomadas con equipo ligero: una cámara réflex y un objetivo convencional.
Fotografía superior: Petites Murailles en noche estrellada
Esta fotografía está tomada a los pies del famoso Cervino (la montaña del Toblerone para algunos). Las Pequeñas Murallas son una cadena montañosa que se encuentra próxima al Cervino, destacando en ellas el Dent d´Hérens que se ve en el tercio derecho de la imagen.
Una vez la vista se acostumbra a la oscuridad de la noche, es posible ver como las elevaciones montañosas apuntan hacia un cielo lleno de abundantes estrellas, como intentando desarrollarse para alcanzarlas. En estas noches, estrellas nunca vistas aparecen en tu visión y sonidos nocturnos naturales amenizan el silencio de la noche. El paisaje ha cambiado por completo y solo tú y otro puñado de locos tienen el privilegio de poder sentirlo esa noche.
Fotografía central: Vía Láctea sobre el Mont Blanc
Después de una ruta de ascenso hasta un refugio de montaña situado a más de 2.900 metros te encuentras con la inmensidad del Mont Blanc de frente. Este es uno de esos casos en los que se dice que la fotografía no hace justicia al paisaje, es imposible contener en una imagen la espectacularidad de esta montaña.
Aunque uno se quedaría toda la noche disfrutando de esta vista, luchando por acostumbrar más y más los ojos para poder vislumbrar toda la Vía Láctea, inevitablemente, el cansancio tras el esfuerzo de la ruta aparece y tocaba pasar la noche dentro del refugio. Pero no podía perderme este espectáculo. Dejé funcionando la cámara toda la noche, obteniendo unas 400 fotografías que muestran el anochecer, la aparición de la Vía Láctea y su movimiento sobre el Mont Blanc.
Esto me permitió montar un time-lapse que está disponible en mis redes sociales y la fotografía que veis en este montaje. La imagen queda bañada por una nube amarillenta fruto de la contaminación lumínica. Parece mentira, pero ni subiendo a casi 3.000 metros uno es capaz de escapar de esta contaminación tan molesta para la fauna, la flora y hasta para nosotros mismos.
Fotografía inferior: Anochecer en los Alpes de la Vanoise
El emplazamiento en el que tomé esta fotografía es el mismo que el de la foto anterior. El Mont Blanc quedaría a la derecha de esta imagen, mostrando en este caso a los Alpes de la Vanoise, una cadena montañosa que se sitúa en la parte Sur-Occidental de los Alpes.
En esta imagen quiero mostrar el atardecer en la naturaleza. Es un momento mágico en el que te invade la impaciencia y los nervios, la noche se acerca y no sabes lo que te va a ofrecer. Tienes el paisaje delante, iluminado por los últimos rayos de Sol y eres incapaz de predecir la belleza que te va a mostrar una vez se apague el cielo. Es a la vez, sin duda, un momento de calma. Estás donde quieres estar y el espectáculo está a punto de comenzar.
DATOS DE CAPTURA
SIN FILTRO: fotografías de hasta 10 segundos de exposición
EQUIPO
OBJETIVOS: 25 y 300 mm
CÁMARA: Nikon D3300
MONTURA: Un puñado de piedras